Brecha de género en inclusión financiera
Aunque México ha dado pasos agigantados en inclusión financiera, alcanzando al 76.5% de la población en 2024, una brecha persistente separa a hombres y mujeres.
De acuerdo con la última ENIF, mientras el 80.9% de los hombres accede a productos formales, en las mujeres la cifra cae al 72.8%. Esta disparidad no refleja una falta de cumplimiento —pues el Banco de México señala que ellas suelen tener menores tasas de morosidad—, sino una limitación en los modelos tradicionales de evaluación que castigan la informalidad o los ingresos variables.
Históricamente, la ausencia de un historial crediticio formal se ha interpretado erróneamente como falta de capacidad de pago. No obstante, la tecnología está rompiendo estas inercias.
Plataformas como Kueski han demostrado que, al utilizar inteligencia artificial y datos alternativos para analizar patrones de consumo y transacciones, la participación femenina alcanza la paridad.
De hecho, el 50% de sus solicitudes provienen de mujeres, y un alto porcentaje utiliza estos créditos digitales como trampolín para construir el historial necesario que les abra las puertas del sistema bancario tradicional.
