Del Cabrito a la Capirotada: El Menú de Cuaresma en NL
Aunque la identidad gastronómica de Nuevo León suele oler a carbón y cortes de res, la llegada de la Cuaresma transforma las cocinas regiomontanas.
En una ciudad que no se detiene, el cambio de menú no es solo un acto de fe, sino una oportunidad para reencontrarse con sabores que, por tradición, solo aparecen en esta época del año.
Los Reyes de la Mesa Regia
Según comerciantes del Mercado Juárez y restauranteros locales, existen tres pilares que definen el gusto del regio durante los viernes de vigilia:
Capirotada: Es, sin duda, el platillo más buscado. A diferencia de otras regiones, en Monterrey predomina la versión clásica con pan bolillo tostado, piloncillo, queso canasto, cacahuates y pasas.
En los últimos años, versiones gourmet con frutos secos y coco han ganado terreno en las panaderías de San Pedro y Cumbres.
Tortitas de Papa y Camarón: Un clásico casero que satura las fondas del centro. Acompañadas de una buena salsa de tomate y ensalada, son la opción económica y rendidora por excelencia.
Filete de Tilapia y Mariscos: Con el auge de los más de 800 restaurantes de mariscos en el estado, los aguachiles y los tacos de pescado "estilo Ensenada" se han vuelto los favoritos de las nuevas generaciones que buscan algo más ligero.
Tradición que se adapta
El fenómeno no es menor. Como mencionaba recientemente la CANIRAC, el consumo de estos platillos dispara la ocupación restaurantera hasta un 95% los fines de semana.
Incluso las carnicerías locales han tenido que adaptarse, ofreciendo ahora barras de ensaladas y opciones de pescado congelado para no perder flujo de clientes.
Para el regiomontano, la Cuaresma no es una limitación, sino un ritual donde el piloncillo y el camarón demuestran que, en Monterrey, la cocina también sabe a tradición.
