Maestro Colombiano denuncia abusos tras su desaparición en NL
Tras días de incertidumbre, el profesor de la Universidad Iberoamericana, Leonardo Ariel Escobar, rompió el silencio a través de un video donde relata una cadena de abusos que comenzó con su llegada al Aeropuerto de Monterrey el pasado 31 de diciembre.
Lo que debía ser una escala de tres horas se convirtió en una pesadilla de violencia institucional y abandono.
Crónica de una desprotección sistemática
Escobar denunció que su calvario inició con una agresión física a manos de la Guardia Nacional, seguida de un encierro de tres días en las celdas de Apodaca. Según su testimonio, al ser liberado y regresar al aeropuerto, fue víctima de robo y expulsado de las instalaciones por la policía.
"Me obligaron a deambular por las inmediaciones... la policía me alejaba cada vez más del aeropuerto", relató el docente, subrayando que la falta de documentos y dinero lo empujó rápidamente a una situación de calle.
El periodo de "inconsciencia" y el hallazgo
El académico pasó cuatro días sin probar alimento ni agua. En ese estado de vulnerabilidad extrema, fue recogido por una patrulla que, al confundirlo con una persona sin hogar, lo trasladó a la clínica Comunidad Fénix, en el municipio de Juárez.
En dicho anexo, Escobar asegura haber estado en un estado de "inconsciencia" durante 10 días. No fue sino hasta el 15 de enero cuando recuperó la lucidez y comenzó a planear su egreso, coincidiendo con el operativo de la Fiscalía que finalmente logró su localización el viernes 16.
Inconsistencias y reclamo diplomático
El maestro fue enfático al señalar las graves fallas en el proceso:
- Falta de debido proceso: Su detención nunca fue registrada legalmente y no se le informaron sus derechos.
- Negligencia médica: No recibió atención tras los golpes recibidos en las celdas de Apodaca.
Discriminación institucional: Denunció el trato diferenciado hacia los ciudadanos colombianos, a quienes se les exige un prerregistro migratorio que no aplica para otras 17 nacionalidades latinoamericanas.
Este caso reabre el debate sobre el trato a extranjeros en Nuevo León y la fragilidad de los protocolos de seguridad que, en lugar de proteger, vulneraron la integridad de un ciudadano hasta dejarlo en situación de calle.
